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miércoles, 11 de febrero de 2015

AFRONTANDO LA VIDA COMO ULTRA TRAIL

Hace unas semanas escribí un post (Hola me llamo Maria Jose Payno. Soy una persona normal con una vida real) en el que os decía que era una persona absolutamente normal. Como tal, según se encuentre mi estado de ánimo, lo proyecto y reflejo allá por donde vaya: trabajo, entrenamientos, familia, amigos, pareja… lo que me va ocurriendo y la manera de afrontarlo está influenciado por lo positiva o negativa que me encuentre en esos momentos.

Hace un par de semanas, a la vuelta del Gran Premio Ternua Snow Running 2015  , momento en el que me encontraba pletórica, de repente, sin venir a cuento, se torció todo un poco. 
Todo comenzó con mi cochecito parado a las 7:30 am en el carril de central de la M-607 dirección Madrid en mitad de la circunvalación de la incorporación a la M30… ¿Os podéis imaginar la situación? Un auténtico PAPELÓN. A partir de ese momento, una serie acontecimientos y hechos fueron sucediendo  a este: me tengo que  ir a vivir a casa de mi madre por no tener medio de locomoción, llega una ola de frió, la caldera de casa que peta, fin de semana en Madrid, pruebas médicas, a la espera del presupuesto de la reparación del coche y la forma en que lo voy a pagar. Todo esto tuvo como resultado que toda mi positividad se pasara a negatividad y parecía que todo lo que hacía  o me pasaba era negativo o  yo misma lo convertía en un problemón.

Es cierto que esto que me pasó es solo un ejemplo de problemas superficiales que pueden ocurrir en el día a día de cualquier persona. No obstante, a mi me generaron un estrés y una negatividad y sirven como base para que os cuente como actúo yo en mi vida diaria ante los conflictos o problemas que se me presentan.

En la mayoría de las casos las personas pueden tener problemas  el triple de gordos, sin embargo, para mi lo  importante ahora no es el calibre de los problemas o situaciones que generan estrés en cada uno (porque yo entiendo que eso lo pueden medir las personas que los sufren) sino  que lo importante es la manera de afrontar esas situaciones y solucionar y/o asumir dichos problemas.

La forma en que los afronto yo mis problemas o gestiono mi estrés es de lo que os voy a escribir ahora por si pudiera ayudar a alguien con los suyos.


Para mí la gestión de estas situaciones es tratar de relativizar  y simplificar las cosas.  En mi caso, desde que comencé a hacer deporte y elegí éste como forma de vida, los conflictos y problemas he tratado de afrontarlos de la misma forma  que actuó en carreras de montaña, especialmente en una de larga distancia.

Así, entiendo que cada una de las etapas de la vida adulta o madura tiene las mismas etapas que una carrera de ultradistancia:

  1. Plan de entrenamiento o  Planteamiento inicial: El plan de entrenamiento (físico, nutricional y mental) que te planteas cuando inicias una temporada. Esto lo asemejo a la imagen que tengo de mi vida,  algo idílica e irreal. Lo que me espero de cada una de sus parcelas durante una época determinada: trabajo, familia, amigos, pareja, deporte, competiciones… Pues algo que he aprendido es que todo plan es susceptible de fallar y fallará seguro. Siempre me he encontrado con algún contratiempo que ha minado mi plan de vida: problemas de continuidad en el curro, con alguien de la familia con el que discutir, con un ex (lo que sea: marido, mujer, novio/a) gilipollas y que te lleva de cabeza, con amigos falsos o que te dan una puñalada… (y esto es por poner ejemplos fáciles y no hablar de cosas mas graves, que todos sabemos que las hay).
  2. Una vez ya en carrera estas las siguientes etapas:
  • Salida del Cross de Patones 2015
    Salida: en los momentos previos a una carrera de ultra distancia, además de los nervios que tengo, me encuentro también en una situación de medio euforia o histeria. Todo es nuevo y estoy expectante  a lo que va a suceder y la incertidumbre de cómo puede culminar. Es como el inicio de una nueva etapa en mi  vida. La  afronto  con energía, ilusión, optimismo, pero también con respeto a lo que está por llegar. Estoy pendiente de absolutamente todo lo que pasa a mi alrededor. Aparentemente todo es bueno y, si no lo es tanto, trato de positivizarlo. Creo que voy a poder con todo, bueno o malo. Es la motivacion en estado puro.
  • La primera mitad de la carrera, es una distancia que, normalmente, ya he entrenado, puede que conozca ya el recorrido  y se lo que es y lo que me puedo esperar, troto-camino a gusto, no me presiono, como y bebo en los tiempos que me he establecido: está todo bien. Es asimilable a esos moemntos en la vida en los que dejo de esperar cosas nuevas y me acostumbro a lo ya tengo: me levanto, desayuno, voy a trabajar, me gusta lo que hago, salgo, entreno, quedo con amigos, con mi familia… Disfruto. Creo que lo tengo todo bajo control: situación de confort y comodidad

Un ejemplo de Muro. Km Vertical de Peñalara.

  • A partir de la segunda mitad de la carrera o de una etapa en tu vida es cuando sin darte cuenta  bajas la guardia y te expones a la realidad. Aparecen los “MUROS” (problemas).
 En mi  momento “muro”, a base de experiencia en entrenamientos y carreras  (o por analogía, en otras etapas de mi vida), he aprendido que al final se pasa. Todo es cuestión de tiempo. Lo importante  es la actitud con el que la afronto.

Por eso, en mis “muros” busco las causas que los han provocado y  busco posibles formas de gestionarlas o superarlos. 

Así, en el caso de la carrera, me pueden pasar situaciones como las siguiente: 

·        Una pájara: Me digo: “tómatelo con más calma, bebe y come y que se te pase.”
·        Dolor físico:  Lo calibro, si puedo continuar, continuo, si no puedo en ese momento paro a ver si se me pasa. En estos casos he tenido la suerte de poder aguantarlo siempre y continuar, no obstante, si no se pasara algún día, tendré que asumir el abandono y que la siguiente será mejor.
·        Es psicológico:  Hago todo lo posible por pensar en positivo,  apartar la mente de la competición, miro a mi alrededor, cuento margaritas o o que sea y  dejo que mis piernas se muevan con independencia a mi mente. Llega un momento en el que me abstraigo y no sé cómo se relaja nuevamente todo y vuelvo a animarme y a ser capaz de seguir y terminar.

En mi vida diaria  trato de gestionar los conflictos o los problemas con la misma sencillez porque todos, a pesar de tener un final más o menos feliz, acaban  por tener una solución o por que yo asuma que no hay solución para entonces poder aceptar seguir adelante con mi vida a pesar de las circunstancias, lo cual, al fin de al cabo, es otra solución.

De forma complementaria y aunque parezca algo egoísta, cuando me encuentro en estas situaciones yo soy mi prioridad (es una regla: si tú no estás bien contigo mismo no puedes estar bien con el resto).  Además me obligo a poner una sonrisa en mi cara, levanto la vista, me hago grande y trato de brillar, aunque todo sea una mentira. Al final esa imagen de fortaleza te la crees y se hace realidad. Y, al menos, durante ese proceso de inestabilidad no habré dejado que la miseria se apodere de mí ni me habré regocijado en mis problemas. Al contrario, habré tratado de solucionarlos, habré actuado. El mal trago que estoy pasando lo he relativizado y simplificado.

Cuando, además de todo esto, necesito a alguien pido ayuda y me dejo aconsejar y también dejo que me pongan las pilas si es que me hundo en demasía.  

De esta forma, durante este tiempo habré conseguido no amargarme más de lo prudente ni, y esto es lo más importante, habré amargado a los que me rodean ni les habré pasado “mi mala onda” (parafraseo a una de mis mejores amigas y que más me han ayudado a entender lo que es la vida real).
  • Meta: Una vez que he pasado todos estos muros, he gestionado los posibles conflictos y he solucionado/asumido los problemas a los que me voy  enfrentando en cada una de las etapas de mi carrera o mi vida, entonces habré llegado a la meta y eso es un éxito seguro.  
En ese final, para mi  lo más importante de todo es que haya aprendido de lo bueno y lo malo que me ha pasado, que haya sabido gestionar la situación y sobre todo, haya disfrutado de cada momento.
Meta del Gran  Trail de Peñalara 2014
Como conclusión os puedo decir que he asumido que la vida es pendular, es decir, siempre habrá momentos fabulosos, momentos de confort y momentos de mierda, por lo tanto, se que todos estos momentos se acaban, pero también sé que se repetirán y así hasta el fin de nuestros días.

No soy psicóloga, ni psiquiatra ni nada por el estilo, simplemente soy una persona que ha aprendido a manejarse a base de fallar y de que me fallen; gracias a consejos de increíbles amigos, gracias a mi familia (que cuando me ha tenido que apoyar lo ha hecho y cuando  me ha tenido que poner las pilas y darme un toque de atención, también lo ha hecho), gracias a personas que se han mantenido a mi lado y tambien gracias a personas que me han apuñalado. 

Así he llegado donde estoy ahora. Una etapa de incertidumbre, empezando algo nuevo y que no se si saldrá bien o mal, ni lo que durará, eso sí, pienso gestionarla lo mejor que pueda y sobretodo la pienso disfrutar y aprender de todo lo que pase.

Esta es mi forma de actuar y espero que sirva a alguien si en algún momento necesita este tipo de consejos.

Y tú, ¿Qué es lo que haces ante los problemas que se te plantean?

PD. A mi querida Ana Huerta. Muchas Felicidades en el día de tu cumple. ¡Que sepas que te pienso reclamar siempre!